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sep

Cuando se tramita un divorcio, uno de los puntos más importantes y que suelen preguntarnos es qué hecer con la vivienda en caso de divorcio.

La vivienda en el divorcio

La vivienda en el divorcio

Como siempre decimos, cada divorcio es distinto, y es conveniente comentar con alguno de nuestros abogados su situación particular en cuanto a vivienda para poder darle una respuesta más detallada. No obstante, intentaremos hacer una pequeña separación que nos permita abarcar un gran porcentaje de casos de divorcio:

Vivienda de alquiler

Si el matrimonio vive en una vivienda de alquiler, la solución es la más sencilla de todas ya que lo habitual es que ambos cónyuges abandonen la residencia conyugal, atendiendo a los plazos y cláusulas definidas en el contrato de alquiler firmado con el propietario del inmueble.

Vivienda propiedad de uno de los cónyuges

Cuando la vivienda fue adquirida con anterioridad al matrimonio, o adquirida por uno de los cónyuges durante el matrimonio si el régimen matrimonial es de separación de bienes, la propiedad del inmueble no se ve alterada pero no ocurre lo mismo con el derecho de utilización de la vivienda, que por ley favorece la protección de la familia, siendo habitual que sea el cónyuge más desfavorecido el que haga uso de este derecho.

En el caso de que existan hijos menores de edad, el derecho de uso de la vivienda será asignado al cónyuge que obtenga la custodia de los menores. Si la custodia es compartida, entonces será asignado al cónyuge con menor poder adquisitivo.

Es necesario tener en cuenta que este derecho de uso, si es disfrutado por el cónyuge que no posee la propiedad de la casa, normalmente se trata de un derecho con fecha de caducidad; terminando, por lo general, cuando el menor de los hijos del matrimonio adquiere la mayoría de edad o una vez alcanzada la fecha dictada por el juez si esta es dictada en sentencia.

En los divorcios de mutuo acuerdo el convenio regulador firmado por ambos cónyuges refleja el acuerdo al que han llegado y este posteriormente es analizado y aprobado por el juez mediante la sentencia de divorcio.

Vivienda adquirida durante el matrimonio

El derecho de uso de la vivienda después del divorcio, independientemente de quien sea la propiedad del mismo, normalmente será asignado al cónyuge que obtiene la custodia de los hijos o al cónyuge más desfavorecido si no existen hijos económicamente dependientes o bien si la custodia de los hijos del matrimonio es compartida, buscando la máxima protección de la familia una vez disuelto el matrimonio.

Cuando una pareja adquiere una vivienda durante el matrimonio y el régimen económico matrimonial es de gananciales, la propiedad de la vivienda se atribuye en un 50% a cada uno de los cónyuges.

El divorcio supone la disolución del régimen económico matrimonial, es decir, si uno de los cónyuges adquiere una vivienda una vez ha sido dictada la sentencia de divorcio, esta será íntegramente de su propiedad. Pero no ocurre lo mismo con la liquidación de los bienes gananciales, los bienes y deudas adquiridos durante el matrimonio seguirán perteneciendo a ambos cónyuges en un 50%,.

El reparto de los bienes y deudas deberá hacerse mediante una liquidación de bienes gananciales, existiendo actualmente dos opciones:

a) La legislación actual permite presentar la liquidación del régimen económico matrimonial dentro del contenido del convenio regulador que se presenta junto con demanda de divorcio de mutuo acuerdo; de esta forma, ambos cónyuges pactan de manera amistosa y consensuada el reparto de la bienes (vivienda, vehículos, etc.) y de las deudas (hipotecas, préstamos, etc.). Así, en el convenio regulador se puede indicar si se quedan la vivienda a partes iguales o si se la queda alguno de los dos cónyuges. De esta forma se agilizan los trámites y se adquiere mayor garantía jurídica. Puedes leer más sobre esto en nuestro artículo de liquidación de bienes gananciales.

b) Existe la posibilidad de dejar para un momento posterior el reparto de los bienes, bien porque no se ha llegado a un acuerdo total y se desea disolver el matrimonio lo antes posible o bien porque se decida poner en venta la vivienda y dejar la liquidación para un momento posterior. En este caso, una vez dictada la sentencia de divorcio, podría comenzarse el nuevo trámite jurídico de reparto de bienes.

La hipoteca en el divorcio

En caso de que exista una hipoteca sobre la vivienda, esta debe ser tratada como una deuda y, por tanto, debe ser incluida en el inventario que se incluye en la liquidación de los bienes gananciales junto con la demanda de divorcio para proceder a su reparto.

Una situación habitual es que los cónyuges acuerden en el convenio regulador que la propiedad total de la vivienda pase a uno de los cónyuges, bien mediante compra de la otra parte (extinción de condominio) o bien mediante una cesión . En este caso es conveniente tener en cuenta que la titularidad del préstamo y sus obligaciones no desaparece, para la entidad bancaria ambos, sean ya propietarios o no, son los responsables de seguir pagando la hipoteca por lo que el nuevo propietario de la vivienda debería firmar una nueva hipoteca (novación hipotecaria) de la que sería totalmente responsable.

Actualmente, este tipo de operaciones no son admitidas por las entidades bancarias, ya que cada titular es considerado una garantía para hacer frente a los pagos, por lo que antes de acudir al banco con la intención de eliminar a un titular de la deuda deberían llevarse estudiadas diferentes alternativas, como la inclusión de nuevos titulares más solventes si ello es posible.

 

La vivienda en el divorcio el 6 septiembre, 2015 Calificado 4.6 de 5
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